Estambul en un día. Cinco visitas para una escala de crucero

La legendaria Bizancio, luego Constantinopla, ahora llamada Estambul, capital de cuatro imperios a lo largo de los últimos 2.000 años, cumple todos los tópicos como lugar de encuentro, puerta de Asia, frontera oriental de Europa, crisol de culturas y enclave estratégico. Los frutos de su abrumadora historia darían para varias jornadas, pero también puede conocerse a bordo de un crucero (así hicimos nosotros en 2013) aprovechando una escala de 24 horas y escogiendo cinco citas fundamentales para entender esta ciudad única en el mundo.

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Mi ‘Top 5’ de regiones europeas

Viajar es mucho, muchísimo más que conocer solamente una ciudad. El urbano es solo un tipo más de turismo, que nos permite apreciar las mejores joyas creadas por el hombre en su afán de socialización (aquí mis ciudades europeas y españolas preferidas), pero en el campo, o en la unión de municipios concebidos como una región, se encuentran también auténticas maravillas naturales y artificiales. Aquí va una lista de cinco zonas de Europa (más allá de fronteras políticas, pues es una clasificación muy personal) que merecen ser recorridas con pausa y deleite.

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Por qué me gustan los cruceros

(En la imagen principal, vista de San Petersburgo desde la terraza del Pullmantur Empress)
Los cruceros son como el Real Madrid. O los quieres o los odias. Hay gente que dice ser indiferente, pero eso es porque no los ha probado.
Bromas aparte, me gustan los cruceros. Quizás porque el primero, por el Mediterráneo occidental, lo hice fruto de un regalo, era totalmente inesperado y me lo tomé como una experiencia para probar. Luego repetí.

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Venecia. La belleza

(En la imagen principal, desembocadura del Gran Canal visto desde el puente de la Academia)
El ser humano ha creado cosas increíbles a lo largo de su historia y más sorprendente aún que su propia ejecución es que, conociendo nuestra capacidad destructora, hayamos tenido la sensatez de conservarlas.
Hay una pequeña ciudad en el norte de Italia, apretada en una islita insignificante de callejuelas reviradas, que un día dominó medio mar Mediterráneo y presumía de riqueza, poderío y buen gusto. Tan poco espacio tenía en aquel pedazo de tierra sobresaliente de una laguna, que se inventaron calles en medio de las aguas y se adaptaron a esa forma de vivir y transportarse, creando una pequeña flota de barcazas. Esa maravilla se llama Venecia, ha llegado hasta nosotros de forma milagrosa, y es única en el mundo. No os dejéis engañar por todas las venecias (“La Venecia del norte, la Venecia eslava, la Venecia de América…”) que nos intentan vender. ‘La Serenissima’ no tiene parangón.

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