Praga. La joya de Bohemia

Ciudad vieja, ciudad nueva. Stare Mesto, Nove Mesto. Una de las capitales más antiguas de Europa, cuna de los reyes de Bohemia, corazón de la República Checa, una urbe en pleno desarrollo con más de 1 millón de habitantes y que se moderniza a pasos agigantados tras la caída del Telón de Acero. Praga tiene fama de estar entre los rincones más bonitos del mundo, su centro histórico es una maravilla, separado en dos partes por el río Moldava con Malastrana a un lado y el casco antiguo en el otro, y siempre tiene un gran ambiente con miles de turistas que llegan atraídos por un decorado de cuento medieval y barroco. Es perfecta para una escapada de fin de semana o para incluirla en una ruta por las vecinas Alemania, Austria o Hungría. Una joyita.

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Castillos del Loira. Benditas locuras

Hay una región en el centro de Francia que presume de paisajes, de patrimonio, de vinos, de clima y de calidad de vida. Pero sobre todo presume de castillos. El Valle del Loira es el fruto de los avatares que la historia dejó en una zona colonizada durante un tiempo por la burguesía más rica, y también producto del acierto de sus habitantes que tras la Revolución supieron conservar ese legado, transformarlo y entremezclarlo entre sus pueblos y ciudades. Por eso las fortalezas y todo lo que se ha mantenido junto a ellas son benditas locuras del lujo que han llegado hasta nuestros días.

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Mont Saint Michel. ‘La Maravilla de Occidente’

Hay lugares que son simplemente especiales, sin parangón en ningún otro sitio, que son únicos, inigualables e irrepetibles. Entre ellos está el que posiblemente sea el peñasco más bonito del mundo. Lo bautizaron como “La Maravilla de Occidente” y no es nada exagerado.

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El Mont Saint Michel, en el norte de Francia, es un pedazo de tierra asomado al mar que dependiendo del capricho de las mareas puede ser península o islote. Los vaivenes en la altura del agua son aquí especialmente espectaculares, alcanzan hasta 14 metros de altura y se abalanzan rápidamente sobre el incauto. Solo eso ya merecería convertir al Saint Michel en un lugar con personalidad propia, pero además la mano del hombre ha moldeado ese promontorio de más de 100 metros de alto para esculpir en él una abadía digna de El Nombre de la Rosa, una fortaleza de Juego de Tronos que fue inexpugnable para los ingleses durante la Guerra de los Cien Años y unas calles más propias de las novelas mágicas de Harry Potter.

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