Driving USA: Veinte consejos para conducir en Estados Unidos

¿Estás dudando si hacer un roadtrip por el territorio yankee? ¿Te da miedo, apuro, o respeto conducir en un país extraño, donde los vehículos son distintos, las distancias enormes y las normas de tráfico también son particulares? No lo dudes. Estados Unidos es el territorio del coche y aquí tienes unos apuntes para que tu experiencia sea todavía mejor si te animas a alquilar, porque recorrerlo en auto propio es una de las mejores maneras de conocer ese gran país.

1. Hay que llevar un permiso de conducir internacional

Evidentemente debes tener la licencia de tu país de origen en regla y llevarla contigo durante el viaje, pero debes acompañarla de un documento que te expedirán las autoridades de tráfico (la DGT en el caso de España lo facilita tras petición de cita previa y el pago de unos 10 euros) y que está en inglés y francés. Así te aseguras que no habrá problemas con la compañía de alquiler de coche cuando llegues al mostrador de turno y te evitarás malentendidos si alguna vez te para una patrulla de Rangers.

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2. Los vehículos, por defecto, son automáticos

Al contrario de lo que sucede en Europa, la inmensa mayoría del parque móvil no tiene marchas manuales. Si lo quisieras deberías especificarlo, pero probablemente subirá el precio del alquiler. Si no conoces el sistema automático, aunque es sencillísimo, es mejor que practiques antes de manejar por tierras lejanas. Con unos pocos minutos basta para pillarle el truco a la D de Directa, la P de Párking y la R de Retroceso. Y a pisar con cuidado el acelerador.

3. La mayoría son de gasolina

El coste del combustible nunca ha sido un problema en una zona que es muy rica en petróleo. Con menos de 50 dólares se llena el depósito así que también al revés de lo habitual en el Viejo Continente (al menos hasta la reciente mala fama que ha recaído sobre los diésel) la inmensa mayoría de los coches, todocaminos y todoterrenos funcionan con la gasolina sin plomo (Unleaded, en inglés).

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4. Las rayas del asfalto son amarillas

No es que estén permanentemente en obras, es que es su sistema de señalización para la separación entre carriles. Las líneas laterales que marcan los arcenes son blancas, pero las centrales son amarillas.

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5. Los semáforos están situados DESPUÉS de los cruces

Esto en principio genera cierta confusión, pero es fácil acostumbrarse y se acaba agradeciendo porque la visibilidad es mejor que cuando te quedan encima los luminosos si te has detenido cerca de la intersección. Hay que fijarse en lo que está más allá, no antes. Habitualmente encontraréis una luz encima de cada carril (puede que esté en verde el giro a la izquierda, o a la derecha, pero en rojo los que siguen de frente) y en muchas ocasiones están colgadas de lado a lado de la calle.

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6. Se puede girar a la derecha con el semáforo en rojo (CASI SIEMPRE)

Siempre se debe comprobar in situ, observando al resto de conductores y en cualquier caso mejor ser prudentes aun a riesgo de recibir un pitido que pasarse de listos, pero la norma (salvo en la ciudad de Nueva York) es que está permitido girar a la derecha pese a que haya un semáforo en rojo, siempre haciendo un STOP antes o como mínimo un ceda el paso largo, y mirando con precaución. En algunos puntos, sin embargo, una señal de NO RIGHT TURN ON RED / NO TURN ON RED os dejará bien claro que ahí no se puede. Usad siempre el sentido común.

7. También se puede adelantar por la derecha

En las autopistas de varios carriles por sentido se puede adelantar por la derecha, pero no es aconsejable porque, al menos para un europeo, la sensación de inseguridad es notable. Aunque vosotros no lo hagáis, preparaos para esta circunstancia ya que seguro que os veréis agobiados por fitipaldis serpenteando a vuestro alrededor.

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8. Las medidas no son iguales que en Europa

Aquí los estadounidenses han heredado lo peor de los británicos. Las distancias se miden en millas y por tanto la velocidad también, mientras que la cantidad de combustible se marca en galones. Las primeras son bastante sencillas de traducir (una milla es algo más de kilómetro y medio), pero los segundos tienen una equivalencia endemoniada (alrededor de 3,8 litros por galón) que, si solo vais a estar unos días, no merece la pena ni calcular 🙂

9. Los límites de velocidad varían en cada Estado

Por lo general, son más bajos que en Europa incluso en las grandes autovías de rectas infinitas y varios carriles por sentido. Pero hay que fijarse bien en los carteles porque varían mucho según los tramos y según los estados por los que viajéis. En el centro y Oeste se puede correr bastante más (la densidad de población es mucho menor y el terreno más llano y extenso), pero siempre con matices:

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Wikipedia. By Terrorist96

10. Los autobuses escolares son sagrados.

Estos enormes colectivos amarillos tienen preferencia sobre el resto de los ocupantes de la calzada. Si se paran, hay que detenerse detrás de ellos. Está prohibido adelantarlos y, en caso de toparse con uno estacionado de frente en una vía de único sentido, también hay que frenar para que los niños puedan cruzar sin sustos.

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11. Se gira a la izquierda en carriles especiales

En las vías de un único carril por sentido, o también en algunas con varios pero sin mediana de separación, los giros a la izquierda suelen estar protegidos por un carril de desaceleración que facilita mucho la maniobra. La señalización suele ser buena y se avisa con la suficiente antelación.

12. Un repostaje complicado

La Unleaded Regular, que equivale a la Sin Plomo Normal, es suficiente y la que suele emplear toda la flota alquilada pero existen también las Plus, Super, Premium o Supreme. Antes de repostar fijaos bien si la gasolinera es autoservicio o está atendida por seres humanos. En el primero de los casos probablemente tendréis que utilizar una tarjeta bancaria, introducirla, extraerla, repostar y al final la máquina hará cuentas con vosotros. Si está atendida, y para evitar problemas con el crédito, bloqueos o cargos indeseados, para nosotros lo más práctico era pagar siempre con efectivo. Basta decir al encargado la cantidad que quieres y el número de surtidor para que te desbloquee la manguera o, en su defecto, pedir el tanque “full” y volver a la cabina a pagar lo que corresponda. OJO: en las zonas despobladas puede haber grandes distancias entre una gasolinera y la siguiente. No juguéis nunca a apurar la reserva.

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13. ¿Alcohol? Mejor 0,0%

Una breve búsqueda en internet basta para comprobar que hay bastante confusión sobre los límites de alcoholemia en Estados Unidos, que además dependen de cada territorio, o sobre la prohibición o no de llevar una bebida alcohólica abierta en el interior del vehículo. Por eso lo mejor es no beber absolutamente nada mientras se está en ruta, y tampoco dejar a la vista cerveza, vino o por supuesto licores. Los polis allí tienen fama de duros y estrictos, a lo que hay que sumar los habituales líos con el idioma, así que mejor evitar problemas.

14. Los moteles y los Wallmart son tus amigos

Estados Unidos es un país hecho para motorizados, y en consecuencia la red de alojamiento y restauración es muy tupida. Los moteles son la mejor opción si buscas por un sitio mediante económico para dormir (aunque los hay de todos los precios) y sobre todo muy cómodos, pues suelen estar al pie de las carreteras o las calles principales de las ciudades y cuentan con zona de estacionamiento junto a las habitaciones (si tienes tu cuarto en la planta baja puedes dejar el coche en la misma puerta). Ellos conocen mejor que nadie su tipo de clientela, y por eso ofrecen a los viajeros en ruta habitaciones con frigorífico (en la mayoría de los casos) y microondas (en muchos de ellos) para poder conservar y calentar los alimentos previamente comprados en tiendas o hipermercados como los de la cadena Wallmart, omnipresente de costa a costa y con amplios horarios.

15. Aparcar en las grandes ciudades puede ser prohibitivo

Los gigantescos espacios del interior, a lo largo del desierto, de las praderas o de las cadenas montañosas, son el paraíso para quienes les agobia la idea de buscar aparcamiento, puesto que allí no hay ningún problema y todo está diseñado además para vehículos de tamaño superior al estándar europeo (los trucks son normalísimos entre los fans del Country). Sin embargo, en los centros de las grandes ciudades (Nueva York, Miami, Los Ángeles o San Francisco, según nuestra experiencia) aparcar te puede salir por un ojo de la cara. Es muy conveniente investigar los párkings cercanos al destino, pues muchas veces tienen página web donde publicitan las tarifas. Son mucho más económicos los vinculados a centros comerciales (a veces gratuitos) y los situados al aire libre frente a los subterráneos.

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16. No busques placas de las calles en las fachadas, sino en los cruces

Al contrario de lo que sucede en Europa, los nombres de las calles, plazas o avenidas no están colocados sobre los edificios, en las esquinas donde arranca cada vía, sino directamente en los cruces, a veces en un palo del que salen dos señales en perpenticular o a veces colgando de cables, lo que facilita enormemente la visión del conductor cuando está llegando a la intersección.

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17. Una mina de información en los carteles de las autopistas

Especialmente en las vías de gran capacidad, os encontraréis enormes y llamativas indicaciones sobre las próximas salidas que no solo revelan el nombre de la petrolera de turno en la que podéis repostar, sino que además explican con logotipos, nombres y apellidos los restaurantes u hoteles que se encuentran en ese punto, algo utilísimo a la hora de elegir dónde comer o dormir.

18. Food Court en la mediana, el invento del siglo

También en las autovías o autopistas aparecen de vez en cuando grandes áreas de servicio llamadas Food Court que están construidas en la mediana y a las que se puede acceder desde ambos sentidos. Esto multiplica la clientela y también las posibilidades, pues en ellas conviven distintos tipos de restaurantes. Se pide en las barras correspondientes y se consume en una gran sala donde hay mesas sillas compartidas para todos los establecimientos, con lo que el cliente obtiene variedad y rapidez en la atención (la calidad es otra cosa, pero hablamos de comida de carretera).

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19… Viaja siempre con GPS

Los enormes mapas desplegables en papel son preciosos y os animo fervientemente que sigáis comprándolos aunque sea como souvenir, pero para ir más seguros recomiendo alquilar un GPS con vuestro vehículo o, como alternativa más económica, llevar instalado en el teléfono móvil alguna aplicación para navegar sin conexión como Sygic, Waze o Maps.me, de forma que no os coma los datos al segundo día (y quizás la cuenta corriente, dependiendo de vuestro servicio de roaming).

¡ Y 20 ! Google Maps es mi Pastor, nada me falta

La herramienta de navegación no solo es útil para llegar a los destinos, sino que es un excelente planificador de rutas para calcular previamente las distancias y los tiempos, comprobar si hay peajes, comprobar si hay restricciones o desvíos por obras… Además, su alucinante Street View sirve para hacerse una idea muy aproximada de cómo es el lugar donde queremos estacionar o en el que debemos girar, y si sois capaces de ejercitar la memoria fotográfica os ayudará mucho cuando llegue el momento de aplicarlo a la realidad y disfrutarlo plenamente.

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