Repetir destino. ¿Pecado o placer?

Bendito problema al que se enfrenta de vez en cuando el viajero insistente. ¿Vuelvo a este lugar que ya conozco o escojo otro diferente, pues ese ya me lo sé y el mundo es muy grande? Para muchos, repetir destino es un pecado mortal que conduce directamente al infierno del turista de más baja categoría. Para mí, casi siempre ha sido un gran placer:

Nuestro mundo es enorme, desde luego, y ninguna vida otorga el tiempo suficiente para conocerlo, pero hay lugares que por su especial belleza, por sus gentes, por su significado sentimental para cada uno de nosotros, por accesibilidad, cercanía o afinidad, merecen repetir una o varias veces.

Tengo muchas ganas de recorrer países de Asia o África o América del Sur, y me faltan miles de sitios magníficos por explorar en Europa o en Norteamérica, por supuesto. Pero no me arrepiento para nada de haber cuatripitido Londres y Nueva York o haber revisitado Venecia, París, Las Vegas, Roma o Florencia.

Cuando descubres un sitio por primera vez te acompaña la adrenalina de la novedad, todo es más emocionante y tu capacidad de asombro es mayor, pero cuando regresas a un lugar en el que te has sentido cómodo y no tienes la presión del “hay que ver esto” y el “hay que hacer aquello” la felicidad resulta completa.

Estás mejor orientado, sabes regular tus energías, caminas con calma y por puro deleite, los recuerdos de las ocasiones anteriores llenan para bien tu mochila, los sentidos se centran en lo importante, no hay agobios por los horarios o los ‘hits’ imprescindibles y te fijas en otros detalles, en los lugareños, en las tiendas, en los ritmos vitales propios de cada cultura.

Puedes regresar a un monumento o museo que te gustó, probar con otros que la primera vez no dio tiempo o comprobar la evolución de la ciudad o el país durante el tiempo transcurrido desde entonces …

Por eso yo recomiendo: si te gustó un lugar, vuelve sin miedo. Incluso si te dejó con dudas, dale otra oportunidad. No estarás perdiendo el tiempo ni desperdiciando tu vida.

Sentirás cosas nuevas porque tú ya no serás la misma persona que estuvo allí anteriormente. Tendrás otra visión, otra actitud, otra experiencia. Y lo más probable es que lo disfrutes más que la primera vez.

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