Dos mil millas por la Costa Oeste (V). De un western fantasma a Sierra Nevada

Trayecto: 219 millas. 3 horas y 35 minutos

Hoy por fin tocaba una etapa tranquila. Tras la kilometrada del día anterior teníamos ante nosotros una jornada en la que ‘solo’ debíamos superar tres horas y media de coche. El objetivo era salir del desierto de Mojave para llegar hasta las estribaciones de la Sierra Nevada (así, en español), donde se encuentra el Parque Nacional de las Secuoyas gigantes. Pero antes teníamos cita con un pueblo fantasma.

Cuando preparamos la ruta decidimos alojarnos en Barstow para partir la enorme distancia que separa Monument Valley y las Secuoyas. Esta ciudad, la tradicional puerta de entrada a California desde el desierto interior, está en medio del Mojave, un terrible páramo de arena blanquecina donde la temperatura aprieta de lo lindo incluso en octubre. De repente nos despedimos de la ropa de abrigo y pasamos directamente a la manga y el pantalón cortos.

Barstow fue durante finales del siglo XIX y principios del XX un importante nudo ferroviario y de carreteras. Allí siguen confluyendo las vías del tren y las autopistas que comunican el sur de California y el área metropolitana de Los Ángeles con el interior del país, pero tiene cierto aire decadente. Carece de centro histórico, o al menos nosotros fuimos incapaces de encontrarlo, lo cual desconcierta a cualquier europeo.

Mantiene, eso sí, una señorial estación de trenes en cuyo interior se albergan una pequeña tienda y dos museos (uno es de la Ruta 66 y otro sobre el ferrocarril del oeste, aunque no visitamos ninguno) donde se cuenta el pasado glorioso de esta tierra cuando el viaje hacia la tierra prometida del Pacífico era una aventura peligrosa solo apta para truhanes, buscavidas, valientes, desesperados o soñadores de un futuro mejor.

img_9833
Estación de ferrocarril de Barstow

Como vestigio de esa historia dura, próspera en su día y ahora abandonada, subsiste el Calico Ghost Town, que como su propio nombre indica es un pueblo fantasma donde se recrea la vida en torno a una antigua mina de plata de las que abundaban por aquí. Allí nos dirigimos para comenzar la jornada.
img_9769

Hay que pagar una entrada que varía entre los 8 y los 10 dólares por barba dependiendo de días y temporada, y permite pasarse dentro todo el tiempo que uno quiera. A los dos lados de la calle central se encuentran reconstrucciones de las antiguas dependencias del poblado incluyendo los bomberos, la lavandería, la cárcel, la cantina, el ayuntamiento, la oficina del shérif, los bomberos, la escuela… y hasta la funeraria.

img_9770

img_9772img_9775

img_9780
CALIFORNIA REPUBLIC. A partir de ahora veríamos esa bandera por doquier

img_9782img_9783

No es que sea un sitio extraordinariamente bello, pero tiene su encanto porque te traslada a un tiempo totalmente olvidado y permite imaginar unas condiciones de vida realmente duras. Recuerdo la sensación de calor seco, del que dificulta respirar, y un sol abrasador que en verano tiene que ser insoportable.

img_0878
img_9818

img_0171
Sobre la montaña, las letras de CALICO, en una suerte de Hollywood a lo western pobre 😀

La parte alta permite además tener unas buenas vistas sobre el desierto y en otras casetas hay atracciones que se pagan aparte para dar una vueltecita en un tren, probar tus habilidades o revivir historias fantasmagóricas de los mineros. En definitiva, una especie de mini parque de atracciones donde por supuesto (esto es EEUU, amigos) se puede comer y beber a cualquier hora del día en los correspondientes establecimientos preparados al efecto.
img_9824
img_0177

Nuestra visita duró un par de horas porque no entramos en ninguna de las atracciones ‘extra’ y simplemente tomamos fotos con tranquilidad, disfrutando del cartón piedra. Un sitio curioso que no exige un rodeo para su visita pero que si pilla de camino, como es nuestro caso, tiene su interés.

Junto al Calico sabíamos que está el Peggy Sue’s, otro de los grandes clásicos de la Ruta 66. A partir de este punto nos íbamos a separar de la Mother Road puesto que la carretera gira al sur hacia Los Ángeles y nosotros seguiríamos hacia Poniente, buscando la California central, así que era visita obligada de despedida este restaurante ambientado en los años 50 que recuerda mucho al que habíamos catado en el Mr Dz de Kingman el día anterior.

Allí nos encontramos con una pareja de catalanes muy simpáticos que cumplían todos los topicazos de la Sixty Six. Iban en un descapotable amarillo, vestidos de novios nada discretamente y se acababan de re-casar en Las Vegas . Auténtica carne de ‘Callejeros Viajeros’ que tuvimos la suerte de vivir en persona.
img_9829img_9830
img_9832img_9831

Cumplimentadas las fotos de rigor, circulamos con el coche por el supuesto centro de Barstow buscando algo interesante sin ver nada reseñable salvo la citada estación de trenes y tomamos la interminable recta del Mojave, hacia el paso por la localidad que da nombre a uno de los desiertos más famosos del mundo.

Allí la carretera y el paisaje cambian por completo. Curveando se desciende bastante altitud y se llega al gran valle central de California, donde se suceden las plantaciones de árboles frutales y los viñedos. De esta comarca salen millones de libras y de galones de fruta, verdura, zumo y vino que abastecen a gran parte de los Estados Unidos, pero para el conductor resulta bastante aburrido.

Excepto el paso por la gran ciudad de Bakersfield, donde el tráfico en la circunvalación es una pesadilla, no hay mucho que reseñar hasta que uno enfila hacia las grandes montañas de Sierra Nevada, The Sierra para los americanos.
img_9837

Al entrar por carreteras secundarias empezamos a ver pequeñas mansiones de esas que uno transplantaría directamente a España para vivir en ellas, aunque se nota que la crisis también ha hecho mella por aquí y abundan los carteles de FOR SALE.

img_9841

img_9834

Finalmente, entre la bruma, comienzan a divisarse los altísimos picos de la cordillera. El más alto, el Monte Whitney, supera los 4.000 metros y tiene nieves perpetuas, pero de momento hoy nos quedaríamos en sus estribaciones.img_9842

img_9843
De estos pantanos (este es el Lake Kaweah) ubicados al pie de la sierra dependen los cultivos y el abastecimiento humano del siempre sediento sur de California.

Al adentrarse en el Parque Nacional de las Secuoyas el paisaje cambió por completo. Nuestro hotel estaba justo a las puertas, en la localidad de Three Rivers que muchos utilizan como ‘campamento’ base para visitar el Parque porque es la última localidad antes de entrar oficialmente en él. Así lo hicimos nosotros también y nos albergamos en otro de los típicos moteles de carretera.

Antes nos dimos una vuelta por el pueblo (apenas un puñado de casas en torno a la travesía). Compramos viandas en un pequeño supermercado local cuyo dependiente, un chaval joven, era el típico empleado aburrido que tiene puesto el fútbol americano de fondo a todo trapo y que te contesta con monosílabos. También llenamos el tanque de gasolina, porque sabíamos que dentro de la reserva natural no hay ninguna gasolinera y habíamos leído bastante sobre los sustos que se llevan quienes se despistan con esto.

A la mañana siguiente íbamos a hacer mucho recorrido por su interior y debíamos estar preparados con comida, bebida y combustible. Tocaba dormir pronto y aprovechar al máximo la jornada siguiente, en la que teníamos depositadas muchas esperanzas porque queríamos disfrutar de otra de las joyas naturales del trayecto: los árboles más grandes del planeta.

img_9847

img_0180

Un comentario en “Dos mil millas por la Costa Oeste (V). De un western fantasma a Sierra Nevada

  1. Pingback: Dos mil millas por la Costa Oeste (VI). Paseando entre secuoyas gigantes – ViaHeroconH

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s